Constantes inconstantes

Acabo de leer en la revista Scientific American de este mes, un artículo por demás interesante. Existen ciertas cantidades que nunca cambian y sobre las cuales se basa la física tanto clásica como cuántica. Entre las constantes más importantes se encuentran la velocidad de la luz, c, la constante de la gravitación universal, G, y la masa del electrón, me. Las leyes de la física que nos han permitido estudiar nuestro entorno se basan en la premisa de que estas cantidades son, han sido y seguirán siendo constantes, desde el inicio de los tiempos hasta el fin.

Sin embargo, algunas investigaciones han propuesto que las constantes han cambiado de valor a lo largo del tiempo. Esto ha venido generándose junto con el desarrollo de diversas teorías que tratan de explicar TODO. Esto es, las teorías unificadas y unificadoras que establecerían leyes que se aplicarían tanto para la mecánica clásica como para la cuántica. Una de las motivaciones para estas teorías unificadoras es encontrar el por qué de los valores de estas constantes. Hasta este momento, se sabe que c=299,792,458, que G=6.673 x 10 -11 y que me=9.10938188 x 10 -31 en unidades del Sistema Internacional. Como puede verse, estos valores no tienen una relación aparente, pero una teoría unificadora podría dárselos. Y algunas teorías unificadoras parecen inclinarse por el hecho de que estas “constantes” en realidad cambian con el tiempo.

Y por supuesto, llega la pregunta: ¿A mí que me importa que las constantes de la física cambien con el tiempo? Bueno, tomemos por ejemplo la constante de estructura fina, también conocida como alpha (disculparán que no ponga la letra griega, pero ya saben que mis conocimientos de HTML son pésimos).

Alpha es una relación adimensional que relaciona varias constantes cuánticas, relativistas y electromagnéticas. Pero lo más importante es que esta cantidad determina la estabilidad de la estructura atómica. Si alpha fuera más pequeño de lo que es ahora, aparecerían más elementos al final de la tabla periódica y los enlaces moleculares se romperían a temperaturas más bajas. Si por el contrario, su valor fuera mayor, los núcleos atómicos más pequeños se romperían y dejarían de existir esos elementos. Con un valor de 0.1 de alpha, el carbono sobre el que estamos construidos dejaría de existir.

Tan sencillo como eso. Todos nuestros grandes proyectos y sueños megalómanos quedan reducidos a nada. No somos más que polvo de estrellas, como diría Carl Sagan, y nuestra estructura está soportada por una combinación de constantes inconstantes.

Pido disculpas por el rollo nerd que me aventé, pero de verdad me parece un tema apasionante. Pueden encontrar más información en el artículo original de Scientific American en la siguiente liga.

Scientific American: Inconstant Constants [ COSMOLOGY ]
Do the inner workings of nature change with time?

Darth Tradd
Juriquilla, Qro.
México

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