Flooding

La madrugada del sábado pasado, tras despertar gracias a una llamada de una querida amiga (¡Hola Grimalkin!) me levanté al baño. Creo que eran como las tres de la mañana, pero no recuerdo bien. El punto es que me dirigí al cuarto en cuestión y justo antes de entrar escuché un goteo algo extraño. Al prender la luz, me di cuenta que el piso estaba inundado y si el agua no había alcanzado el pasillo era gracias al tapete extra absorbente que está a un lado de la tina.

Una rápido inspección reveló que la unión entre el tubo de cobre y el de plástico justo antes de llegar al tanque de ese aparato extrañamente llamado inodoro tenía una fuga. No cualquier fuga, por cierto. De la unión salía un chisguete alegre como de fuente del centro de Querétaro. Todavía medio dormido, me dirigí a cerrar la llave la principal de agua y me regresé a dormir. Total, el secado del piso podía esperar al día siguiente.

Un gran problema al estar fuera de casa, es que no se pueden arreglar cosas simples como ésta. En la casa hubiera bastado una mañana de sábado de trabajo, bajo la mirada atenta y consejos de mi papá, para arreglar esta fuga. Aquí simplemente no tengo las herramientas y tampoco vale la pena gastar en ellas. Así que no queda más que recurrir a los profesionales. La casera nos dejó el teléfono del plomero de confianza (y el único autorizado para efectuar reparaciones en la casa) así que el sábado temprano le estaba llamando.

– Hello, is that Non-plus-ultra plumbing?
– That’s right, mate- me respondió una voz con un marcado acento mancuniano.
– Pos mire, el asunto es que hay una fuga en el baño y…
– Hold it right there, mate – me interrumpió el plomero – ‘afraid I’m in Ireland at the moment.
– Oh, I see – contesté fingiendo tranquilidad – can I call you on Monday, then?
– Sure thing, mate. Have a nice weekend.

Damn.

Así que todo el fin de semana sin agua para evitar el tiradero. Claro, abria la llave para bañarme y demás servicios, pero tenía que dejar una cubeta para evitar que todo se inundara. Por fin llegó el lunes y pude hablar con el plomero.

– Yeah, what’s the problem, then?
– Well, there’s a leak in the bathroom…
– Where is it? Is that in the ceiling?
(Me pregunté cómo una fuga en un baño puede estar en el techo, pero no quise comentar más.)
– No, no, it’s in the toilet’s tank.
– The wha’?
(Madres… ¿cómo se dice ese mugroso tanque en inglés?)
– The loo deposit?
– Wha’?
– You know, where the water is contained before flushing…
(Sí, estuve a punto de decir water reservoir)
– Ah, you mean the toilet’s cistern.
– Yep, that’s it.
– No problem, mate. Let me check my diary. What about Tuesday at 8 AM?
– That’s fine, I’ll be here.
– ‘right, mate. What’s your address?

Y ya. Sigo sin agua, esperando que llegue la mañana del martes para que plomero venga y seguramente apriete una tuerca o, cuando mucho, le ponga un poco de sellador. Ni modo.

Darth Tradd
Hulme
Manchester, UK

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