El Séptimo Sello

Cuando el Cordero rompió el séptimo sello del rollo, hubo silencio en el cielo durante una media hora.

Ayer estuve a punto de ir a ver “El Séptimo Sello”, la famosa película de Ingmar Bergman. Estaba anunciada en el cine de arte de Manchester, en versión restaurada para festejar su 50 aniversario. Sin embargo, tal como me pasó antes con Freaks, la encontré en línea y así pude verla (y descargarla) de a gratis en Google Video. La liga está justo aquí. [Comentario al calce: Otra razón por la que no fui al cine a verla, es que no pude encontrar a alguien que le interesara ver una película de hace 50 años. Creo que mis gustos para el cine sí son medio raros.]

Luego vi a los siete ángeles que estaba de pie ante Dios, a los cuales se les dieron siete trompetas.

La película sufre del gran problema de los clásicos: Todo mundo hace referencia a ella, pero poca gente la ha visto en realidad. La representación de la muerte como una entidad dispuesta a jugarse la vida de su “cliente” en una competencia (de ajedrez en este caso o de Twister en otro), cobró fuerza a partir de El Séptimo Sello.

Death playing chess

 

 

Entonces el ángel tomó el incensario, lo llenó con brasas de fuego del altar y lo lanzó sobre la tierra; y hubo truenos, voces, relámpagos y un terremoto.

La trama va más o menos así: Antonius Block, un caballero sueco, regresa a su patria junto con Jöns, su escudero, después de haber estado 10 años en las cruzadas. Antonius acaba de despertar cuando se da cuenta que la muerte llega por él. Deseoso de extender su vida un poco más, al menos hasta ver a su mujer otra vez, reta a la Parca a un juego de ajedrez. La muerte acepta gustosa, dado que le encanta jugar y le es difícil encontrar oponentes de buen nivel.

Los siete ángeles que tenían las siete trompetas se prepararon para tocarlas.

Durante el juego, que es aplazado (Adjourned, según la jerga ajedrecística) varias veces, se descubre que Block no sólo intenta ganar tiempo. También espera que al ganar, la muerte le revele algunos misterios de la vida. En particular, Block está sufriendo de una crisis de fe. No entiende por qué, después de haberle dado a Dios su esfuerzo durante 10 años para reconquistar tierra santa, se siente tan vacío. Todo a su alrededor le dice que la vida es cruel y que no hay un paraíso después de sufrir tanto. Sin embargo, no deja de ser católico y quiere creer que Dios está ahí, a pesar de que él no puede verlo.

El primer ángel tocó su trompeta y fueron lanzados sobre la tierra granizo y fuego, mezclados con sangre. Se quemó la tercera parte de la tierra, junto con la tercera parte de los árboles y toda la hierba verde.

Para colmo, la peste negra está en su apogeo y la gente está cayendo por montones. Supersticiosa, la plebe quema brujas y se flagela esperando con esto expiar sus culpas y liberarse de la plaga. Jöns, el escudero, ha perdido toda esperanza, pero sigue sonriendo y disfrutando la vida terrenal mientras le quede tiempo. En su camino a casa, Antonius y Jöns encuentran a una bruja a punto de ser cocinada al pastor, a un herrero cornudo y su esposa de cascos ligeros y a unos actores ambulantes. Todos tratan de encontrarle sentido a la vida (con excepción de una pareja de actores, que tienen un hijo, en el cual ponen todas sus esperanzas) y de escapar de la peste.

El segundo ángel tocó su trompeta y fue lanzado al mar algo que parecía un gran monte ardiendo en llamas; y la tercera parte del mar se volvió sangre.

Lo que más me gustó de la película fueron sus diálogos. La crisis de fe del caballero lo lleva a hacer preguntas difíciles y, hasta cierto punto, desesperadas.

Block: ¡Quiero el conocimiento! No quiero fe, no quiero suposiciones, quiero el conocimiento. Quiero que Dios estire Su mano, se descubra Su cara y me hable.
Muerte: Pero El guarda silencio.
Block: Le llamo en la obscuridad. Pero es como si no hubiera nadie.
Muerte: Tal vez no hay nadie.
Block: Entonces la vida es un horror absurdo. Ningún hombre puede vivir encarando a la Muerte, sabiendo que al final sólo queda la nada.
Muerte: La mayoría de la gente nunca piensa en la muerte o en la nada.
Block: Pero un día llegas al límite la vida y encaras la obscuridad.
Muerte (sonriendo): Ah, ese día.
Block: Sé lo que quieres decir…

O cuando interroga a la bruja (que él sabe inocente) a punto de ser quemada.

Block: ¿Has conocido al Diablo? Yo también quiero conocerlo.
Bruja: ¿Para qué querrías conocerle?
Block: Quiero preguntarle acerca de Dios. El, de toda la gente, debe saber.

La tercera parte de todo lo que vivía en el mar, murió, y la tercera parte de los barcos fueron destruidos.

El caballero, sin embargo, no se permite tomarse muy en serio. Cuando habla con la esposa del actor es claro que considera que su búsqueda es inútil y se autocompadece.

Mia: No se le ve alegre.
Block: No.
Mia: ¿Está cansado?
Block: Sí, mi compañía es aburrida.
Mia: ¿Su escudero?
Block: No, él no.
Mia: ¿Entonces quién?
Block: Yo mismo.

El tercer ángel tocó su trompeta y una gran estrella, ardiendo como una antorcha, cayó del cielo sobre la tercera parte de los ríos y sobre los manantiales.

La película, aunque algo vieja después de 50 años, es definitivamente excelente. Me gustó mucho porque me recordó la idea de la muerte que me formé hace muchos años, cuando vi la película de Macario y leí la historia de Nachiketas: Un ente honorable, fino, educado y, sin embargo, implacable, como se lo hace saber al caballero.

Block: ¡Nada se te escapa!
Muerte: Nada se escapa de mí. Nadie se escapa de mí.

Darth Tradd
Hulme
Manchester, UK

3 thoughts on “El Séptimo Sello

  1. esta buenisimaaaa esa peliiiiii

    yo estoy bajando otra de él, la de fresas salvaje:

    a ver ke tal esta

    bueno si saben de otra pelicula antaña y buena como esa commenten sobre ella

    pa bajarla saludos:) byeee

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