Ratzinger!

A esta hora todo mundo lo sabe: El cardenal Joseph Ratzinger es el nuevo Papa Benedicto XVI. Como comentaba ayer, tenía esperanzas de que no se eligiera a Ratzinger. Al leer el perfil de don Joseph en las noticias de la BBC, encuentro que considera a la homosexualidad como una “tendencia” hacia una “moral intrísecamente perversa”. Esta construcción (moral intrínsecamente perversa), le ha gustado siempre a los sectores más conservadores y cerrados de la iglesia católica. Pablo VI llegó a decir que cualquier actividad sexual que no estuviera dirigida a la procreación dentro del seno de una familia católica era “intrínsecamente perversa”. Esto condena incluso el sexo marital no dirigido a la procreación.
Semejante sarta de palabras merece ser analizada. Sin andarle buscando mucho, se entiende como algo que es perverso por sí mismo, perverso simplemente por ser. Es una condena extremedamente fuerte, y son las mismas palabras utilizadas por Ratzinger para dirigirse a la homosexualidad.
Se me hace difícil pensar en algo, ya se material, espiritual, acción u omisión que pueda ser intrínsecamente perversa. ¿Un león que descuartiza una gacela para comer y darle de comer a sus cachorros es perverso? Desde el punto de vista de la gacela tal vez, pero eso lo hace intrínsecamente perverso?
Dejemos de lado los actos amorales de los animales. ¿Un asesino, un torturador, un asaltante desalmado es intrínsecamente perverso? Muchos de los peores criminales han tenido familias que los quería y que aparentemente ellos también querían. ¿Estas personas también son intrínsecamente perversas?
En Siddartha, Herman Hesse comenta sobre la tristeza del protagonista al ver que su hijo lo desprecia, a él que toda su vida ha tratado de encontrar la iluminación y la santidad. En su pensamiento Siddartha considera que en ese momento habrá asaltantes y asesinos que llegan a su casa a recibir el amor de su familia y se pregunta, qué hizo él mal en su vida para merecer esto.
Condenar a un acto, a una persona o a un grupo de personas como intrínsecamente perverso es, según creo, palabras demasiado fuertes y pesadas para cualquier persona humana (como se precia de llamarnos la doctrina social cristiana). Ojalá que Ratzinger elimine esas palabras de su vocabulario y, lo más importante, de su corazón.

Darth Tradd
Juriquilla, Qro.
México.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *