Mulan y sus bemoles

Bueno, ya estuvo de flojera y depresión. Me llevó toda una semana recuperarme del cansancio del viaje y del cambio de vida de México a Manchester. El clima no ha ayudado en absoluto, por supuesto, con buenas heladas y nada de nieve. Curiosamente, cuando llegué me sentí bastante bien, animado y sin nada de jet lag. Pero una vez que salí del compromiso con Mulan, me dio un terrible ataque de kriptonita amarilla y casi me pasé todo el sábado durmiendo. Supongo que el jet lag sólo estaba esperando gentilmente a que terminara mi reunión y a que llegara el fin de semana para dejarse ir con toda su fuerza.

Volviendo a Mulan, debo decir que ya me tiene un poco bastante más bien mucho muy harto. En resumidas cuentas, no sé a qué vino. No tiene idea de lo que hicimos en Francia, por eso se aburrió. MP, mi asesor, le preguntó si había disfrutado su tiempo en Grenoble. Ella, con un cierto grado de repulsión, dijo: “No, para nada. No pude dormir.” MP insistió y le dijo que la mayoría de las veces la adrenalina en esos experimentos era tal que uno no se acordaba de dormir. Mulan, para rematar, dijo que de adrenalina nada y que al contrario se aburrió increíblemente. MP fue tan gentil como para dejarlo hasta ahí y no insistir.

El día que estuvo aquí, yo trataba de explicarle lo que estaba tratando de hacer en MatLab:

– Mira, Mulan, voy a tratar de realizar una integración de estos malhadados anillos de Debye-Scherrer en radio, abriendo un pequeño segmento de arco de +/- 5 grados.
– Ajá.
– Pero considera que es un resultado preliminar, que lo hago para que tengas una idea de cómo salieron los experimentos y que los valores de d-spacing no son válidos todavía y que no he hecho la relación correcta entre la deformación de red cristalina y los valores de esfuerzo aplicado. Además, todavía no estoy seguro de que la longitud de onda que nos dijeron que usamos sea la correcta.
– Ajá.
– Fuera de esos pequeños detalles, las gráficas resultantes nos van a dar una muy buena aproximación de cómo se mueve la familia de planos (113) gamma a lo largo del experimento.
– No esperes que te entienda todo lo que me dices, eh?
– …
– Tú síguele, yo aquí te veo.

Finalmente tuvo que irse (gracias a Dios) y me dijo que quedó de verse con una amiga en un edificio llamado The Mill, el cual no tenía ni idea de dónde podía estar. Tras pasar un rato tratando de que entendiera un mapa del campus, mi salvación pasó juntó a mí.

– ¿John? Tú trabajas en el Mill, ¿verdad?
– Sí…
– ¿De casualidad vas para allá?
– Sí…
– Ahh, te importaría llevarte a esta… perdón, déjame presentarte a Mulan, ella se dirige hacia el Mill, pero no sabe dónde queda. ¿Sería mucho pedirte que la acompañaras?
– No, para nada, con todo gusto.
– Muchas gracias.

(John me contaría más adelante que se la encontró al día siguiente, perdida en el campus norte, parada en frente del Mill y preguntándole a la gente si sabía dónde estaba ese edificio. Incluso le preguntó a John, sin reconocerlo del día anterior. Mon dieu!)

Pero más allá de todo eso, Mulan cayó de mi gracia por otra razón. Estando en Francia, resultó que se le había olvidado llevar su bitácora. No sólo eso, no llevó ni siquiera una libreta, servilleta o ticket del súper alguno para anotar. Vaya, ni pluma llevaba. Le presté una libretita de pasta dura que me compré antes del viaje a Boston. Ahí ella garrapateó (sí, escribió con letras que parecían garrapatas decapitadas y aplastadas) sus notas.

Y lo malo, es que se quedó con mi libreta. Y en esa libreta, en un raro momento de inspiración escribí un cuento que llame, apropiadamente según creo, Goretti. Ese cuento, de los pocos que escrito de un sólo golpe, se fue en esa libreta. Por supuesto, Mulan, tan fina persona ella, juró y perjuró que me entregaría la libreta en esta visita a Manchester.

Y lo malo, lo mero malo, es que llegó aquí con su batea de babas como dicen en mi pueblo. Mi cuento, tan malo y humilde como todos mis cuentos, pero mío, a merced de un “No me acuerdo dónde puse la libreta, je…”

A ver cómo me queda la segunda (a)versión.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

3 thoughts on “Mulan y sus bemoles

  1. That was pretty quick, mon ami. Apenas estoy acabando de moverle a la plantilla esta. Ya por fin me estoy poniendo al corriente (y a la fina) en el mundillo de los blogs.

    Y sí, Mulan le quedó excelentemente.

  2. maybrick: te digo…
    En fin. Hablando de temas menos tristes, ¿ya actualizaste tu wordpress?

    Francisco: No, vi el anuncio de la nueva versión después de que le cambié el skin y eso.
    Así que ahora tengo actualizarlo y ver si no me llevo la plantilla en el proceso.

    Y sí, me llevé mi recién estrenada y personalizada plantilla en la actualización. Ni modo, le dedicaré un rato el fin de semana para acomodarla de nuez.

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