Síndrome de Abstinencia II

Hace como un año me quejaba en este mismo espacio (o en otro similar, o tal vez era en otro lugar) de la molesta situación por la que pasaba al tener mi fiel laptop fuera de servicio. Hoy, la nueva encarnación de mi computadora portátil funciona aceptablemente bien (si le quitamos el pequeño detalle de que el ventilador principal prende cuando se le da su gana), pero no tengo acceso a internet en la casa. Una trivialidad para la mayoría tal vez, pero no para mí.

Por supuesto que tengo acceso en la oficina pero tiendo a usar las horas de oficina para intentar hacer algo de trabajo real. Y aunque muchas veces acabo actualizando el blog en la oficina, normalmente preparo mis infernales artículos en la casa. La noche es el momento ideal para acabar de revisar los resultados de la nba en espn, ver las últimas actualizaciones de caballo negro y cosas similares.

Lo malo es que la buena gente de BT se va a tardar unos 15 días para que la línea pueda recibir conexión de banda ancha. Así que ni modo, ya tratamos de varias maneras y no hubo forma de acelerar el proceso. Y que conste que no estoy hablando de la tristemente célebre “Renovación Moral”. Simplemente es trabajo previamente agendado y punto, me dijeron con la mundialmente famosa cortesía británica.

No puedo checar correos, ni contestarlos, ni actualizar el blog (ja!) por las noches, como había venido haciendo. Ahora tengo que ocupar mi tiempo en algo más productivo. Después de la deliciosa aventura que fue leer la trilogía en cuatro capítulos de “The hitchiker’s guide to the galaxy” (sí, lo sé, me faltó un libro pero no venía en esta edición), tengo ante mí, recién llegada en el correo, otra trilogía. Esta vez se trata de Patricia Highsmith y su trilogía de Ripley: “The talented Mr. Ripley”, “Ripley underground” y “Ripley’s game”.

Tengo que admitir que no he leído nunca a la finada Ms. Highsmith, pero buscando historias de novela negra y estilos similares, encontré sus historias. He de admitir también que tampoco he visto la adaptación al cine de “The talented Mr. Ripley”, así que estoy por sumergirme en un universo del que soy virgen (me gustó esa frase, a pesar de todo. Tal vez la copie para un texto más serio).

Algo tienen los libros nuevos: Todo comienza cuando se les ve por fuera. Uno pone atención en detalles como el título, el nombre del autor, la editorial. Todavía sin abrirlos, se lee la breve reseña de la contraportada o los comentarios de gente que, se supone, es conocedora. Procede uno entonces a abrilos con cuidado. El oler sus páginas, escucharlos crujir al abrirlos, el recorrer sus páginas por primera vez con cuidado, tratando de no leer demasiado al hojearlos y ojearlos para no arruinar la trama. Y finalmente, con aire decidido, comenzar a leerlos.

Creo que el síndrome de abstinencia de internet está teniendo resultados positivos. Ya les contaré que encontré en esta nueva trilogía.

Darth Tradd

Grosvenor Street

Manchester, UK 

4 thoughts on “Síndrome de Abstinencia II

  1. Otra vez me tocó Titanium como palabreja antispam… caray, ya estoy como al pobre caracol de Pavlov (¿O era el perro de Bob Esponja? Lo que sea…). A mí me qitas el internet y literalmente me matas. Dependo de la red de redes a tal nivel que esta semana que tuve trabajo hasta para regalar (y una tormenta de antología que me obligó a hacer una reparación urgente) y no pude conectarme casi me da el infarto.

    Me pregunto qué haré en Canadá los primeros días…

  2. Te voy a cobrar los derechos de autor por eso de “Infernales” artículos eh, esas frases hacen reir y recordar viejos tiempos.

  3. En efecto, mi querida amiga grimalkin, no es trivial estar sin red. Y en la oficina no se pueden revisar a gusto los sitios (siempre puede entrar el jefe sin avisar). Al final levantar la queja con la ofcom tomaría más tiempo (finalmente, este viernes ya se libera la línea)

    Jack, nos hemos vuelto completamente dependientes de la red. Demos gracias al Señor Tallarinesco por eso.
    Cuando llegué aquí tuve que aguantar tres dias sin internet (los cibers de por acá cobran 1 libra por hora), pero en cuanto me dieron mi cuenta de la universidad pude sobrevivir. Me pregunto si podrás conseguir una similar.

    Vic, créeme que si usé lo de infernales fue como homenaje a aquellos buenos desmadres en el cinves. Por cierto, ahora sí, o sea MIT!
    (disculparán el chiste local)

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