Migrando

La gerencia creativa de este blog se complace en mandar al carajo el frío, la inseguridad, los borrachos, el trabajo, las desveladas, la falta de tortillas, la falta de sol y demás linduras que acompañan la vida en Manchester. La gerencia se reubica temporalmente al sur del Trópico de Cáncer, en la cálida mesoamérica.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

Solín

Segundo Tercer Cuarto (cómo tardo en escribir en estos días) día de experimentos en la línea de tomografía. Solín {esto de inventar nombres no es lo mío}, un nuevo posdoc, apenas está empezando a trabajar en titanio y en tomografía. Este es su primer experimento en el sincrotrón. Es un tipo agradable, pero me parece que ha alcanzado un cierto nivel de comfort en su desempeño profesional, si me permiten la expresión. No me malinterpreten, tiene un doctorado en materiales y muy buen entendimiento de cuestiones de transformaciones de fase, análisis microestructural y metalurgia en general. Sin embargo, creo que a pesar de ser un muy buen científico de materiales, es un poco unidimensional en su actividad científica.

Casi todos los que estamos en el grupo competimos todos los días para mostrar que somos… bueno, que somos más cabrones que el de al lado. Eso no quiere decir que nos la pasemos siempre trabajando (los jueves de pub son una gran tradición, así como las comidas de grupo los viernes), pero nos encanta invertir mucho tiempo para que la solución de un problema sea automática y así, cuando nos encontremos uno similar, tengamos una herramienta útil. Moath y yo, por ejemplo, nos pasamos compitiendo, tratando de hacer scripts en MatLab, Python o simple bash para resolver problemas que la mayoría de la gente intentaría con Excel. Pero él como usuario de Mac y yo como zelota de Linux, nos negamos a usar a Excel porque nos llena de satisfacción presumir que nuestro script de 20 líneas de código (y cuatro semanas de trabajo) es capaz de leer la cabecera de datos de una imagen de difracción de rayos X, extraer la información que queremos, calcular la deformación de la red y dejar todo listo para una gráfica de poca. MP, por supuesto, se desespera con nosotros porque tardamos a veces semanas en hacer una gráfica que nos convenza. En resumidas cuentas, tratamos muchas veces de reinventar la rueda, esperando que con ello nuestro conocimiento de temas como la programación en bash mejore.

Pues bien, como decía ahí arriba, Solín no se ha molestado en esos detalles. Es un científico de materiales y nada más. En estos días el ser monotarea o más bien monotemático es una limitación importante. Va un ejemplo de una conversación que tuve con él el primer día del experimento.

– Mira, mi estimado Solín. Cuando estás alineando la muestra, puedes usar dos motores: sx y sy. Estos motores pueden moverse en coordenadas absolutas o relativas, dependiendo del comando que utilices.
– ¿Coordenadas relativas? – pregunto él.
– Claro, coordenadas relativas. Relativas, por supuesto, a la posición actual del motor – contesté yo.
– Pero eso es más difícil, ¿no? Sin duda será más fácil siempre usar la posición absoluta del motor, ¿verdad? – pregunto él.
– No necesariamente, a veces usar las relativas es más sencillo, sobre todo cuando necesitas hacer ajustes pequeños – contesté yo.
– Pero es que todavía no acabo de entender lo de relativas, ¿cómo son?- preguntó el.
– ¿Relativas? ¿Nunca has trabajado con coordenadas relativas? Seguramente alguna vez has trabajado con ellas – contesté yo.
– No, nunca. Sigo sin entender qué son coordenadas relativas – contestó él.
– ¿Alguna vez has trabajado con AutoCAD? – pregunté yo.
– Sí, una vez. Pero fue hace muuuuuuuuuchos años. Para serte franco, la verdad ya ni me acuerdo – contestó él.
– ¿Alguien dio un disgusto a este hombre? – preguntó el médico.

Y conforme paso el experimento las cosas se pusieron más difíciles. La mayor parte del trabajo en las líneas de aquí se hace tecleando comandos de bash, en una terminal de SuSe Linux.  Además, uno se tiene que conectar vía ssh, a diversos clusters de computadoras que hacen el trabajo pesado de convertir las imágenes en datos útiles. Solín pasó las de Caín tratando de entenderle a la línea de comandos. Y como le dedicó la mayor parte de sus ciclos de procesador a entenderle, no podía concentrarse en la parte importante del experimento, el análisis de regiones de datos tomográficos. El profesor Belmondo, que también estuvo en este experimento, perdió la paciencia con él varias veces. Le llegó a decir cosas como “¡Esos son cálculos de primer año de carrera, qué digo carrera, son de prepa!” y “Solín, creo que estás tecleando comandos sin saber en realidad qué hacen”. Pero le fue bien. De haber venido MP al experimento, hubiera habido un auténtico rechinar de dientes en la línea. Y es que mi asesor no tiene tanta paciencia.

Pero en fin, de alguna manera conseguimos terminar y al final creo que ya le estaba agarrando a los comandos. Por ahora me voy a dormir. Mañana, afortunadamente, no me tengo que despertar tan temprano. Mi avión de regreso a la Mancunian Republic sale a las 4 y media de la tarde. Al menos tengo tiempo de comer antes de salir rumbo al aeropuerto. Como dato adicional, dado que sólo faltan unos días para ir a México, decidí torturarme viendo fotos de tacos en internet.

Darth Tradd
ESRF Guest House
Grenoble, Francia

Me quedé dormido

El timbre del teléfono me sacó del sueño profundo en el que estaba y me arrastré hasta la mesa donde estaba el aparato este.

– ‘ello?
– Francisco, we’re meeting at 8:40 to get to the bus at 9 and now is 8:20. Will you be able to make it?
(Sonido de grillos chirriando en el fondo.)
– Wha’…?
– It’s 8:20, we’re leaving in 20 minutes.
(Sonido de disco duro arrancando)
-Wait, 8:20? You said 8:20? That… But… Is…
– Francisco, are you alright? You sound confused.
(Impresionante silencio que sólo se da cuando uno se da cuenta de lo que pasa.)
– Yes, yes. It’s just that I don’t know what happened. Nevermind, I’ll be there in 20 mins.

Comprobé que pude bañarme, peinarme y empacar en menos de 15 minutos y salí corriendo hacia la recepción. Estuve ahí un minuto antes de ellos, pero ya no tuve tiempo de desayunar, así que salimos derechitos a la parada del satobus. Llegamos al aeropuerto de Grenoble sin problemas, aunque yo me iba torciendo del hambre. Pedí el típico baguette avec jambon et fromage y el jus d’orange en cuanto llegamos y reviví. El vuelo, no podía ser de otra manera, salió retrasado.

Cuando por fin llegamos a Manchester, lo único que queríamos era salir del aeropuerto cuanto antes, así que nos dirigimos casi corriendo a migración. Y entonces, el remate del viaje. Un vuelo procedente de Paquistán había aterrizado antes de nosotros y la fila para pasaportes no europeos tenía más de 50 paquistaníes en ella. Muchos de ellos no hablaban inglés, así que tenían que esperar a la traductora (sí, una sola traductora) para entenderse con el agente de migración.

Eventualmente llegamos al mostrador y el agente me dijo que había viajado mucho, a juzgar por los sellos que tenía en mi pasaporte. Estuve a punto de soltarle un muy sentido What do you bloody care?, pero preferí decirle que sí un poco. Entonce me dio un tríptico con información para solicitar que mi iris fuera escaneado y entonces poder pasar por la vía rápida en casi todos los aeropuertos del Reino Unido. “Así”- dijo el agente – “se evitará estas filas tan incómodas”. Le agradecí la atención y guardé el tríptico para leerlo con más calmita después.

Y por ahora, basta. Es hora de dormir y recuperarse para poder presentarme mañana en la oficina.

Darth Tradd
Hulme (¡finalmente!)
Manchester, UK

PS: Todavía no sé que diablos pasó con mi alarma. Estoy seguro que la puse a la hora correcta, pero no sé si la apagué entre sueños o si sonó por 10 minutos sin conseguir despertarme. Ni idea.

Por fin se acabó

Debí haberlo sabido desde que salimos de Manchester, éste iba a ser un experimento plagado de problemas. Cuando me estaba volviendo a poner los zapatos después de pasar por el control de seguridad del aeropuerto, una de mis agujetas se rompió, obligándome a hacer una especie de arreglo ingenieril de emergencia (básicamente un reacomodo del pedazo sobrante, recorriéndolo hacia arriba aunque dos hoyos del zapato se queden sin usar). No le di mayor importancia, pero estoy seguro que esa fue la primera señal de que éste sería un experimento particularmente complicado.

Nuestro setup y el experimento en general fueron particularmente ambiciosos.  Normalmente las líneas de rayos X se utilizan sólo para un tipo de experimento. Tomografía o difracción. Luz blanca o monocromática. Nosotros queríamos hacer tomografía y difracción, usando luz blanca y monocromática, haciendo ciclos de fatiga y de tensión. Con tantos factores, era muy posible que algo saliera mal y así fue. De hecho, varias cosas salieron mal.

Por principio de cuentas, acomodar dos detectores y dos haces de rayos X no fue tarea fácil. Afortunadamente nuestro científico local trabajó sin descanso durante dos días para acomodar los motores y los macros que los controlaran. Superado ese problema, comenzamos a capturar imágenes. Cabe señalar que este tiempo experimental no era mío, sino de un par de compañeros de trabajo. El objetivo principal era medir sus muestras, las mías las mediríamos durante los tiempos libres que tuviéramos.  El asunto es que reducido el tiempo de 6 a 4 días, la posibilidad de no poder probar mis muestras se acrecentaba. Para colmo, nos trajimos un máquina de fátiga que nadie sabía usar. Me pasé un día leyendo los manuales y haciendo pruebas hasta que aprendí como hacer que la máquina hiciera lo que queríamos. El costo, sin embargo, fue que tres de mis muestras se dañaron irremediablemente durante estas pruebas.

Más adelante nos dimos cuenta que el sistema de sujeción de dicha máquina de fátiga no era el ideal para el tamaño de las muestras de mis compañeros.  Me pasé otro día haciendo los famosos ajustes, detalles o vulgo mexicanadas para hacer que esas muestras cupieran. Dos rondanas limadas después y tras un poco de Loctite (MR) las mordazas funcionaban a todas márgaras. Algo muy satisfactorio es que ahora sí ya me muevo mejor con los nombres ingenieriles en inglés. Hace un año me quejaba en mi ahora difunto blog en inglés de que me era imposible conocer el nombre de las diversas herramientas y piezas en el idioma de Wilde, habiendo yo crecido llamándole pinzas de presión a las lockjaw pliers.  En estos días me dicen washers y no pienso en lavadoras sino en rondanas. Al menos he aprendido algo.

Superados los problemas de preparación, comenzamos a probar las muestras. Unas funcionaron mejor que otras, pero en general íbamos avanzando bien. De repente, un motor dejó de responder. Nuestro contacto local decidió reiniciar la máquina y ¡madres!, ésta se negó a arrancar. 3 horas después, el veredicto de los expertos en computadoras fue que el arreglo RAID de discos duros había tronado. Parafraseando a Maybrick, it worthed mothers.  ¿Nuestros datos? En el limbo que Seagate, Maxtor o de quien hayan sido esos discos, destina a los archivos que fenecen sin haber tenido oportunidad de haber sido útiles.

Nos quedaban dos días y los trabajamos casi sin descanso, metiendo febrilmente las muestras para los escaneos de tomografía y difracción, mientras veíamos cómo el tiempo volaba. Los experimentos de difracción duraban dos horas, así que tuvimos oportunidad de intercambiar canciones y videos. Mis amigos me mostraron lo mejor del ska inglés de los años 70 y yo saqué a Café Tacuba. Creo que fueron los momentos más divertidos y productivos.

Cuando faltaban sólo 4 horas para que se acabara el tiempo (y apagaron el haz de rayos X, pues era día de mantenimiento) por fin metimos mis muestras. Para ese entonces, mi objetivo principal de probar 6 condiciones se había reducido a 4 y luego a 2. Y entonces, ¡oh cruel hado!, el detector de tomografía dejó de funcionar. Le hablamos nuevamente a nuestro contacto local y tras despertarlo nos dijo como solucionarlo. Obtuvimos las últimas imágenes de la segunda muestra cuando faltaban 5 minutos para que apagaran el haz. Y luego dicen que la vida de los científicos no es emocionante.

Limpiamos nuestro desorden y nos fuimos a dormir a eso de las 11 de la mañana. Para las 7, el hambre nos despertó y salimos unas deliciosas pizzas a Grenoble. Tras estar encerrados 7 días y haber encontrado tantos problemas, nos las merecíamos. Durante la cena, quedamos de acuerdo en vernos a las 8 para desayunar y tomar el camión de las 9 con rumbo a Lyon. Caminamos de regreso al ESRF y en vez de acostarme a dormir como lo haría la gente decente, me acosté a escribir antes de que se me olvide. Me voy, son casi las 3 de la mañana y tengo que levantarme por ahí de las 7 y media.

Darth Tradd
ESRF Guest House
Grenoble, Francia

Cliffs of Moher

(Con dedicatoria a mi querida amiga Grimalkin, que tuvo a bien quemarme con su comentario en el post pasado. Besto enorme, mon amie.) 

He de admitir que Mr. Darcy, mi nuevo compañero de departamento ahora que LaBere ha emigrado a las cálidas tierras del norte… (¡Te extraño Beres! Yo no puedo poner velas aromáticas sin riesgo de que me llamen metrosexual o algo peor. Esperen, ya me dicen así. ¿Dónde dejaste las velas?). ¿Qué decía? Ah, sí, disculparán que la gdipa me confunde más de lo normal.

Bueno, decía que Mr. Darcy tiene excelentes ideas para visitar lugares cercanos y baratos. Durante dos años me recomendó visitar Lyme Park, una propiedad no muy lejos de Manchester donde, curiosamente, fue filmada la producción británica de Pride and Prejudice. A mí la verdad no me llamaba la atención visitar una casa solariega y blasonada, así que postergué la visita por los dichos dos años. Cuando por fin lo visitamos, el lugar me impresionó bastante y no me quedó más que admitir que me había equivocado.

Con esos atecedentes, decidí que sería una buena idea seguir su sugerencia de visitar el suroeste de Irlanda, en particular los riscos de Moher. Había que conseguir, por supuesto, suficiente gente para armar un grupo expedicionario como Dios manda. Dicho grupo quedó integrado, además del que esto escribe y de Mr. Darcy, por Viridiana (alias la Virics) y Juan Carlos (alias el JC) oriundos de la risueña República Mexicana y en particular del todavía más alegre Estado de México.

La aventura comenzó el viernes pasado, cuando todos juntos salimos con rumbo al aeropuerto John Lennon de Liverpool. Desayunamos alegremente mientras esperábamos que abriera el check-in de nuestro vuelo (por una vez en la vida, se nos hizo muy temprano). Pasamos al control de seguridad y ahí comenzó la carrilla. Virics traía una gorra y le pidieron que la quitara. Cuando sus cosas salieron de la máquina de rayos X, su gorra no aparecía.

– ¿No vieron mi gorra? – nos preguntó a Darcy y a mí.
– No. – dije yo, mientras me acababa de acomodar la chamarra, las llaves y hasta el cinturón que me hicieron quitar.
– ¿Será posible que…?

Y sí, en efecto. Virics se asomó al bote de basura y ahí, ciertamente inmaculada, estaba su gorra. En vez de ofenderse, Virics la sacó, le sacudió el polvo y se puso a reir. Nosotros, JC ya incorporado, tras haberse puesto los zapatos, estábamos que nos moríamos de la risa.

– ¿Qué te hizo buscarla primero en la basura?
– No sé, pero fue el primer lugar que se me ocurrió.

El vuelo entre Liverpool y Shannon fue muy corto de una hora escasa. Por alguna razón, a mí no me sellaron mi pasaporte. Me regresé con el oficial de migración y le dije que yo quería un sello y constancia de entrada a la bella República de Irlanda. El oficial puso cara de circunstancias y me dijo: By your request. Me selló el pasaporte y le escribió de mala gana: By request.  Eso me pasa por andar pidiendo sellos que no debo.

Teníamos reservaciones en un B&B (bed and breakfast) cercano al castillo de Bunratty y decidimos tomar un taxi. En menos de 20 minutos estábamos ahí, pero nos dimos cuenta de un pequeño detalle: El B&B estaba a casi kilómetro y medio del castillo que, por mera coincidencia, estaba junto a la calle principal de la localidad. Básicamente nuestra casa de huéspedes estaba en medio de la nada o, mejor dicho, a 1500 metros de la civilización, pasando por un camino secundario, casi casi vecinal.

No hicimos mucho caso a ese problema y nos fuimos caminando al castillo. En el proceso, Mr. Darcy metió el pie en una rejilla mientras se acomodaba para una foto. De hecho, era más una trampa para evitar que el ganado entrara a la propiedad y parece haber cumplido su propósito.

Luego de visitar el altamente recomendable castillo de Burnatty fuimos a cenar a un restaurante bastante fresa (posh, como le dicen por aquí). Aunque sí estuvo caro, el salmón estuvo delicioso y pagamos sin chistar la cuenta. Para entonces, ya eran cerca de las 9 de la noche y casi tiempo de regresar. Sin embargo, uno no puede ir a Irlanda y no tomar Guinness así que paramos en Durty Nellis, un pub bastante tradicional, a refrescar la garganta. Por alguna razón, en este viaje me la pasé de contreras y, en vez de pedir Guinness como todos los demás, pedí Murphy’s, otra stout bastante cremosa. Nuestra conversación, como todas las buenas conversaciones de pub, pasó por casi todos los demás, incluyendo un rápido concurso de belleza de las chavas sentadas en las mesas de al lado.

Eventualmente decidimos regresar al B&B y comenzamos a caminar por el camino vecinal antes citado. Nos dimos cuenta que no había alumbrado público y la única luz venía de las casas regadas por la campiña (distantes unos 50 metros una de otra cuando teníamos suerte y casi 200 metros cuando no) y de los coches que pasaban de vez en cuando. Afortunadamente JC encontró una función en su celular que hacía funcionar el flash de manera constante (o intermitente, asegún quisiera) y por fin pudimos ver por dónde caminábamos. Para tranquilizarme, me puse a cantar, con tan mala entonación que los perros aullaban. Afortunadamente, mi aversión de Pénjamo (Ya vamos llegando a Péeeeeeeenjamo, ya asoman allá sus cúuuuuuupulas…) se perdió entre la bruma de esa noche para la eternidad.

Pero como dijo Rulfo, el ladrido de los perros avisa que uno que ya llegó a su destino. Los dos cocker spaniel que vivían en el B&B nos recibieron entre alegres y nerviosos.  El dueño del lugar se sorprendió de que hubiéramos caminado de regreso. Revisamos un mapa para planear el itinerario del día siguiente y nos dimos cuenta que los famosos riscos estaban a más de 70 km de distancia. Cuando finalmente nos fuimos a dormir, habíamos tomado una decisión: Tendríamos que rentar un coche si queríamos disfrutar del fin de semana.

No se pierdan la continuación de esta negroaventura que se publicará mañana si un nuevo diluvio no lo impide, en este blog que trata de recuperarse del abandono.

Darth Tradd
Hulme
Manchester, UK

Time is ticking…

Mientras disfruto una preciosa (y rara) puesta de sol en el tren de regreso a Manchester, voy tratando de escribir esta entrada en mi sufrida laptop. Estoy sentado en la llamada Quiet Zone. Dicha área, ubicada normalmente en el vagón F de los trenes Virgin, se usa para atraer incautos. Se supone que en ella está prohibido usar el celular, hablar en voz muy alta, tener niños llorando (sólo se permite dar a luz a carcajadas) y en general hacer ruido. La idea es que el pasajero se relaje un poco durante el viaje. Pero claro, siempre hay gente dispuesta a arruinar las mejores intenciones. Desde que salimos de Birmingham, una señora con dos niños muy pequeños y traviesos se ha venido peleando con un señor que le ha venido reclamando que está haciendo demasiado ruido. Su discusión es mucho más molesta que el llanto de los niños, pero bueno. Yo me puse mis audífonos y prefiero escuchar a los Angeles Azules (Suelta… el listón de tu pelo…) antes que a ellos.

También hoy sobreviví sin tener que hacer uso de la piedra. Fue un día muy largo con muchísimos detalles que retrasaron el inicio de los experimentos. Estábamos listos para comenzar a las 10 de la mañana cuando, al tratar de abrir la compuerta del rayo de electrones, no escuché funcionar la electroválvula.

Mulan: Bueno, lo prendo, ¿no?
Yo: No, espera no escuché funcionar la electroválvula.
Mulan: ¿La qué?
Yo: La válvula que controla la última compuerta del microscopio.
Mulan: ¿Qué?
Yo: The screen that blanks the beam…
Mulan: Blanks?

(5 minutos después)

Mulan: Ahh, ya entendí.
Yo: Hay que ir a ver al técnico.
Mulan: Eso me hubieras dicho desde el principio.

(Tras 10 minutos de revisión primaria.)

Técnico: ¿Oyen ese silbido?
Mulan, Yo: Sí.
Técnico: Hay una fuga, tengo que destapar el microscopio.

(Al cabo de media hora)

Técnico: Esa manguera tiene una fuga. Miren.
Mulan (metiendo la mano como si supiera lo que hace): Oh, cierto.
Yo (Viendo la tensión de alimentación del microscopio: 440 V): Mulan, no metas la mano así.
Mulan (sin sacar la mano): ¿Por qué?
Técnico: Ten cuidado, todo aquí adentro está vivo.
Mulan (sin sacar la mano): Ahh.
Técnico: Me va a llevar al menos una hora arreglarlo.
Mulan, yo: Ok.

(2 horas después, durante las cuales casi me leí completo un librito medio raro {once upon an ice age} que me encontré en la oficina de Mulan. Es una novela donde los humanos primitivos se comportan como ingleses de la posguerra mientras descubren el fuego, el curtido de las pieles y la música. Bloody british humour, lo peor es que ya me causa gracia.)

Mulan: Pues vamos a comer, ¿no?
Yo: Va.

(Transcurrieron 3.6 kilosegundos.)

Técnico: Ya quedó, pero ahora hay que esperar a que el vacío llegue a condiciones de operación.
Yo: ¿Cuánto crees que tarde?

(Otra hora más tarde.)

Mulan: Ya son las tres y apenas vamos a empezar.
Yo (con una mueca): ¿En serio?

(1 hora después.)

En la pantalla del microscopio aparece el siguiente mensaje: “Perform flashing procedure immediately“.

Yo: Vamos por el técnico, esto ya tronó.
Mulan: Síp.

(Pasados 3 minutos y una excursión por las tripas del edificio.)

Yo: ¡Este edificio es un laberinto!
Mulan: Sí, ¿verdad?

(Entramos a la oficina del técnico)

Mulan: Tenemos un problema, aparece un mensaje que dice algo de “Perform flushing immediately
Yo: Jajaja.
Mulan: ¿Qué te pasa?
Yo: Nada, nada. Así me da por reírme a veces. (Ni modo de ponerme a explicarle lo de flushing/flashing)
Técnico: Adelántense, los alcanzo en 5 minutos.
Yo: Voy a pasar al baño, Mulan, te alcanzo en un minuto.
Mulan: Ok.

(Tras una rápida escala técnica y un auténtico flushing.)

Yo: A ver, salimos por aquí y dimos vuelta a la izquierda, entonces ahora es a la derecha. Ah, caray, esta oficina no estaba hace rato. No, no, es que di mal la vuelta. A fuerzas, ahí está la escalera, la bajamos y ya.

(1 minuto después.)

Yo: No, ésta es la planta baja, pero aquí no está el microscopio. Entonces la vuelta sí era por ahí. Vamos de nuevo a subir la escalera.

(90 segundos más tarde [subir siempre es más tardado])

Yo: Ahh, aquí está el elevador que pasamos, pero no usamos. Si lo tomo y voy a la planta baja, a wilson que salgo a donde estábamos. Bajaaaaaaaan.

(Medio minuto transcurrido.)

Yo: Y luego vuelta a la derecha y… No me chin… ¿Otra vez la misma escalera? Me recargo en la pared con este mugroso edificio. Pues ni modo, de nuevo para arriba.

(Angustiosos 10 minutos pasaron y por el cielo pasó un aeroplano.)

Yo: Pero no le voy a dar el gusto de hablarle al celular para que se burle de que me perdí. Así me tarde otros 10 minutos en salir de aquí, no le voy a decir nada. A ver, esta plantita enfrente de este poster ya la he pasado como 20 veces, pero ahora voy a dar vuelta al otro lado. Y claro, aquí está la escalera que quería desde un principio. Pero es que todas están igualitas, ¡carajo!. No, aquí ya conozco… ¡Sí! Ab ovo, por aquí decía yo desde un principio. Ahí está el chinga’o microscopio.
Mulan (sonriendo): ¿Te perdiste?
Yo (fingiendo indiferencia, pero sintiéndome aliviado de haber llegado): Psé, un poco.
Mulan: Yo también me perdí cuando recién llegué a la Universidad. Me tardé casi media hora en llegar desde donde te dejé hasta mi oficina.
Yo (con sonrisa de mal de muchos, consuelo de tontos): Ahh, bueno. Entonces no era yo…

(Después de 30 minutos)

Mulan: Voy a hacer una marquita aquí en la pantalla para volver a alinear este boruro si la muestra se mueve durante la prueba de tensión.
Yo: La pantalla tiene otra pantalla de plexiglas encima, asegúrate de siempre verla desde la misma posición o vas a tener un error de paralaje (¿paralelaje?)
Mulan: What?
Yo: Has tu marca, pues.

Por fin, cerca de las 6 de la tarde, terminamos. A pesar de los problemas, creo que es la primera vez que Mulan y yo pudimos trabajar bien. Al final del día los dos estábamos contentos por las imágenes obtenidas y porque creemos que tenemos resultados suficientes para analizar durante el próximo mes. Nos despedimos muy bien y amenazamos intentar otra sesión similar de EBSD, ahora en Manchester. Tras llegar a la bulliciosa estación de New Street (es muy, pero de verdad muy confusa) llegué al tren desde donde escribo esto. Por cierto, mientras lo hacía, el señor que le reclamaba a la señora de los niños se hartó y se cambió de vagón. Esto me permitió adueñarme de su lugar, que está convenientemente situado frente a una mesita, lo cual facilitó mucho la escritura y por eso me extendí tanto.

Darth Tradd
A bordo de un tren Virgin
En algún lugar entre Wilmslow y Stockport, UK

Se acabó el primer día

y no nos ahorcamos mutuamente. La verdad es que el trabajo está medio aburrido. Estamos utilizando un microscopio electrónico relativamente viejo (1990) que en vez de usar una bomba de vacío turbomolecular, usa tres bombas iónicas. El asunto es que esas bombas ya están muy usadas. Para cargar una muestra, normalmente se utiliza una trampa de vacío y así no se ventila toda la cámara. Sin embargo, como estamos usando un sistema de tensión, tenemos que abrir el microscopio completo. ¿El resultado? Para obtener el vacío necesario, tenemos que dejar toda la noche trabajando las benditas bombas. Así que hoy terminamos una muestra, cargamos la otra y activamos el vacío. Mañana, a las 10 de la mañana, continuaremos.

Por supuesto, esto da lugar a largos silencios incómodos entre Mulan y yo. Hasta tuvimos tiempo de que me enseñara las fotos de su boda (se casó hace como un mes). Definitivamente, es mucho mejor ver fotos (y recortar gente) que hacer uso de la piedra que me traje desde Manchester. Pero, por si las dudas, todavía la tengo a la mano.

Me voy, a ver qué encuentro de cenar.

Darth Tradd
Apollo Hotel
Birmingham, UK

En tránsito n

Calmadamente espero que acaben de limpiar el Airbus que estaba programado para salir a las 5:35 y que ahora está retrasado al menos media hora. Después de leer sus amables comentarios en el post anterior, no me queda sino seguirme riendo. La verdad es que todo mundo se me quedaba viendo con una mezcla de preocupación y miedo, por culpa de las ojeras. Añádanle a eso la mueca que tengo por sonrisa y se verá entonces por qué la gente se hacía a un lado cuando nos encontrábamos de frente en la acera.

A punto de efrentar el larguísimo vuelo de regreso (11 horas a Doha y 7 y media más de ahí a Manchester), puedo decir que a pesar del cansancio, estoy muy contento después de este viaje. Conocí Japón, me fue bien en el congreso y comí deliciosamente evitando el sushi, ¿qué más puedo pedir?

Comento de prisa un detalle curioso que me pasó, sin duda por culpa de la cara que traigo. Una vez que pasé el check-in un japonés muy sonriente y vestido de traje me detuvo.

– Konnichiwa!
– Hi!- contesté yo y no hice por detenerme.
– Permítame identificarme, soy el inspector Kabuto- me dijo mientras sacaba su placa, al estilo de Tommy Lee Jones.
– A sus órdenes, inspector.
– Es sólo mi trabajo, ¿puedo revisar su pasaporte y hacerle algunas preguntas?
– Por supuesto.
– ¡México! Interesante, ¿ha venido muchas veces a Japón?
– No, es la primera, vine a un congreso a Kyoto.
– Ahh, Kyoto, hermosa ciudad, ahí tengo una sobrina.
– ¡Me la hubieras presentado, compadre! (esto último en español, arriesgándome un poco, claro. Y claro, es la versión publicable.)
– ¿Perdón? – dijo el inspector.
– Nada, nada. Prosiga.

Y ya, hizo algunas anotaciones en su libreta (creo que ha visto demasiadas películas), tomándose muy en serio su trabajo. Se despidió muy formalmente de mí y me dejó pasar. Creo que sí necesito dormir hibernar por una semana, me vieron cara de malviviente.

Me voy, están comenzando a llamar el vuelo. Creo que no vamos a salir tan retrasados. Ya les contaré en la semana que pasó con Vicky, Becky o alguna otra con nombre similar (¿Buki?).

Darth Tradd
Kansai International Airport
Osaka, Japón.

Un prietito en el arroz 3 (ya’stuvo)

(Si estuviera haciendo el doctorado en Japón en vez del Reino Unido, éste hubiera sido un título excelente)

Pues sí, ya salí de mi presentación. Me encontré con MP durante el lunch y me dijo que iba a estar por ahí. Llegó un poco tarde, pero le agradezco que haya ido. Tristemente, mi presentación estaba a la misma hora que tres keynote lectures. Esto no es nuevo, pues en los congresos siempre hay sesiones simultáneas (en el MRS del año pasado había como 10 simultáneas, aquí sólo hay 5), pero el asunto es que las keynotes son dadas por personalidades muy reconocidas. Yo compartí tiempo con Kim, uno de los pioneros en la caracterización microestructural de mi material, así que poca gente asistió a mi plática (snif!).

Entre los asistentes se encontraba, sin embargo, FA. FA es un profesor ya mayor que ha escrito varios artículos que son referencia obligada para estudiar mi material. Me impuso verlo ahí y la verdad sudé mucho durante la presentación. Para colmo, me hizo una pregunta, un tanto sencilla y directa y que respondí sin mayores problemas, pero el susto ahí queda.

Cuando salí, me encontré con MP y XW, la asesora de Mulan (Mulan no vino, pero sí todos sus colegas. Algo ha de haber hecho la muchacha). Me dijeron que mi presentación había estado muy bien, muy clara y concisa. No pude evitar decirle a MP:

– ¿En serio? I sweated like hell up there…
– ¿A poco estabas nervioso?
– Pues sí, ahí estaba FA y me vio feo. Además me preguntó.
– Nada, nada, lo hiciste bien. Es normal que te pongas nervioso. Me preocuparía si no lo estuvieras.
– Gracias.

Así que el congreso prácticamente ha terminado para mí. Mañana vengo a un par de presentaciones pero por fin me escapo a hacer turismo. Tengo hasta el sábado a mediodía, así que espero poder alcanzar a ver algo de los templos de Kyoto. Hay uno muy cerca a mi hotel que está padre, pero dicen que el Kinkakuji y el Kiyomizudera no tienen madre. Tanto que ver y tan poco tiempo.

Darth Tradd
Kyoto Kukasaikaikan
Kyoto, Japón

Un prietito en el arroz II (almost showtime)

Mi presentación está programada para las 3 de la tarde y ahora mismo son las 11 de la mañana. Ya me está dando el telele. Como dijo Cecilia en PhD comics, estoy tan nervioso que “hasta las mariposas en mi estómago están vomitando.” Bueno, en realidad no tanto, pero sí estoy algo nervioso. Siempre son las horas antes de la presentación las peores.

Recuerdo un comercial de Nike de hace unos 10 años (o más tal vez) que decía algo así como “cuando corres, la duda no te alcanza; cuando saltas, el miedo queda atrás”. Eso es exactamente lo que me pasa, sé que una vez presentando voy a “calentar” la voz y las palabras saldrán por sí solas. Pero claro, mientras espero siento que todo se me va olvidar, que me van a preguntar cosas que no sabré responder o que mi asesor estará en primera fila mientras mueve la cabeza negativamente.

Aprovechando que estoy dejando que pase el tiempo (pues las presentaciones de esta mañana no están tan interesante y, de todos modos, no podría ponerles atención), van unas pildoritas (con permiso de Cata) seleccionadas del congreso.

  • La forma más extraña de referirse a una hora: 3.6 kilosegundos. ¿Quién en su sano juicio utiliza kilosegundos para referirse al tiempo de tratamiento térmico? Sí, lo sé, que el Sistema Internacional y todo, pero aún así se escucha muy raro.
  • Un expositor dijo que su trabajo abría todo un panorama nuevo de investigación en su campo. El moderador le preguntó si podía extenderse un poco más y cuál era el futuro que el veía en ese campo después de su trabajo. El pobre hombre se congeló, dijo “o sea” como 100 veces y no pudo responder. Al final el moderador se disculpó, le dijo que sólo quería saber a qué se refería con eso en su presentación y lo dejó ir. Moraleja: Ten cuidado con lo que dices/escribes, todo puede ser usado en tu contra.
  • Con perdón de todos ustedes, está muy cabrón pagar la dolariza para venir a cabecear a las pláticas. Digo, sí ha habido unas que están aburridísimas, pero no está uno a fuerzas. Total, Kyoto tiene como 60 templos por visitar, geishas que conocer y sake que tomar. Me he encontrado con al menos 2 dormilones y un roncador por plática.
  • Que me disculpen mis compañeros de congreso pero, ¿qué caso tiene decir (y mostrar una diapositiva con) mi plática incluirá introducción, justificación, desarrollo, resultados y conclusiones? ¿No es esa precisamente la idea de toda presentación en un congreso de este tipo? ¿Acaso alguien dirá: mi plática incluirá recetas de cocina, un cuento corto a toda madre y unos códigos para hackear su play station? Sinceramente, eso es poner una diapositiva inútil, que a nadie le importa y que sólo quita tiempo. Al menos un 50% de las pláticas la han incluído.
  • Si el expositor va a leer palabra por palabra lo que puso en su presentación, ¿qué caso tiene su presencia aquí? La presentación es un soporte, pero uno tiene que añadir detalles, explicaciones y similares. Creo que todos podemos leer lo que dice la presentación, así que es mejor explicar qué se observa en esa gráfica o micrografía.

Y ya, ya despepité demasiado. Seguramente que alguien podría hacer una lista más larga y viperina después de sufrir mi presentación. Voy a practicarla por última vez y espero que me vaya bien.

Darth Tradd
Kyoto Kokusaikaikan
Kyoto, Japón