¡Ya basta de estar flojeando!

He abandonado el blog y lo peor es que me estoy acostumbrando a no ver la página blanca de WordPress, con el cursor parpadeando lentamente. No es excusa, pero el trabajo me trajo muy atareado la primera semana de abandono. La segunda se debió a que tomé unas vacaciones no muy merecidas por tierras romanas. La tercera… bueno, la verdad es que ya me había acostumbrado a no abrir el blog y así seguí.

Pero no quiero dejarlo, a pesar de que mi síndrome de abstinencia en todo este tiempo fue apenas perceptible. Mi blog, ahí abandonado, chafita y lleno de inmundicia es mi hijo muy amado en quien tengo mis complacencias. Está por cumplir 3 años, lo cual no es gran cosa si consideramos que aún no llego a los 300 posts. Es mi hijo, lo tengo abandonado, malnutrido y desatendido, pero sigue siendo mi hijo. Así que habrá que hacer de padre pródigo (o algo así) y atenderlo como se merece.

(Marzo ha sido el peor mes en la vida de este tugurio. Una entrada una y con contenido mínimo. ¡Qué vergüenza!)

Mientras tanto el mundo sigue su curso. Murió Charlton Heston, uno de los primeros actores que recuerdo con claridad, junto a Steve McQueen, gracias a que mi papá le gustaban mucho sus películas. Murió también Arthur C. Clarke, gran escritor de ciencia ficción. La muerte de Diana ha sido declarada un accidente causado por el conductor que iba hebreo y la investigación sólo costó 7 millones de libras esterlinas.  Ah y corrieron al Tal Hugo de la secreción nacional.

¡Y yo, mientras tanto, desconectado de internet! Casi toda la semana que estuve en Roma no tuve acceso a la red y me vine a enterar muy tarde de la mayoría de los sucesos. Creo que lo primero que hice en cuando regresé a Hulme fue ponerme a leer los feeds de la semana perdida.

No sé qué hacer ahora. ¿Una serie de artículos para celebrar el tercer aniversario? ¿Me pongo a contar mis aventuras por Grenoble y Roma? ¿Mando todo al diablo y doy de baja el blog?

No sé. Lo cierto es que tengo hambre. Prioridades, prioridades.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

Oh brother, where art thou?

No, no me he muerto y tampoco se ha muerto el blog. Salí de una reunión de grupo donde tuve que dar una presentación que culminó dos semanas donde estuve hasta la madre, con experimentos en Francia, especulaciones sobre edificios abandonados en la campiña, exhibiciones en Gales, bloody windows partitions worthing mothers, camiones manobriando de reversa peligrosamente cerca de un lago, eventos en el museo de ciencia e industria, invitaciones a comer en una residencia metodista (a donde se me hizo bueno llevar vino blanco), trenes varados en medio de la nada y lluvia, mucha lluvia.

Me dispongo a hibernar por unas 11 horas. Después de eso, trataré de ponerme al corriente con el bló.

No estén dando lata, no voy a dar entrevistas

(En la Fig. 1 aparezco yo mero, harto tras una semana de estar encerrado obteniendo difractogramas con rayos X)

Knackered Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

Cuando pase el temblor

A la gerencia creativa de este blog le complace informar que el temblor que cimbró a media Inglaterra encontró al que esto escribe levantándose del sofá, donde había estado las dos horas anteriores al evento bajando videos de YouTube para el programa de piloto de Entre las piedras. Serie que, si todo sale bien, será algo así como Life on Mars a la mexicana. El protagonista, Víctor Fuentes, sufrirá los efectos de un terremoto en el presente y despertará entre los escombros del terremoto de 1985. Y claro, dejará de ser un policleto federal preventivo a ser un perjudicial en los tiempos inmediatamente posteriores a Durazo. El nombre de Entre las piedras viene de Cuando pase el temblor de Soda Stereo, que se convertirá en el tema principal de la serie que romperá hitos y madres en la telera mexicana.

Pero la gerencia creativa estaba a medio informe del terremoto. Total que estaba justamente jugando con el video de Cuando pase el temblor, cuando me di cuenta que era la una de la mañana. Dije yo: Gerente creativo, ya es bien pinche tarde, a dormir. Me levanté y me sentí mareado por un momento. “Ay, güey,”-pensé-“me hubiera ido a dormir hace una hora, ya hasta mareado me siento.” Luego escuche las ramas del árbol de enfrente del edificio golpear levemente las ventanas de los departamentos de arriba. “¿Un temblor?”-pensé yo. “¿Tembló?”-dijo Mr. Darcy saliendo adormilado de su cuarto.

Pues sí, tembló en el Reino Unido, 5.3 grados en la escala de Richter, justo cuando acababa de bajar el antecitado video. En otras condiciones podría decir muchas sutilezas al respecto, pero como dijo Mafalda, hoy no tengo ganas. El terremoto fue breve (10 s) y causó pocos daños. Ya hice el peritaje en el departamento: “Sale el agua… No veo grietas… Se ve la tele… Todo está bien, no hubo daño estructural.” Esto de ser especialista en caracterización de esfuerzo y daño en materiales tiene sus ventajas.

Ya me voy a dormir, antes de que me vuelva a marear o tiemble de nuevo.

Darth Tradd
Shaky Hulme
Manchester, UK

 

PS: Sí, estuve ausente una semana. Tuve una gripa bastante molesta y, dado que coincidió con mi cumpleaños, me hizo pensar que era un síntoma de inmunodepresión debido a la avanzada edad…

Treinta

– Oiga Usted, ¿y se sentirá muy feo llegar a los treinta?
– Pues menos feo que no llegar.

El primer cumpleaños que pasé en Manchester invité a mis flatmates y a dos o tres amigos más, llegando a juntar sólo 10 personas que fuimos a cenar al Tai Wu. Para el segundo no quise invitar a mucha gente y apenas 5 personas estuvimos en Nando’s comiendo pollo rostizado. Pero en este, mi trigésimo cumpleaños, teníamos que armar el desmadre en grande.

Sin embargo, tenía que ir a un experimento en la Francia entre el miércoles y el sábado, así que quedaba muy poco tiempo para organizar algo. Tuve que solicitar ayuda a Kuvee en la oficina, a Mr. Darcy en el flat y a Nuria en Química para que me ayudaran con la organización. Tengo que decir que realmente se esforzaron e hicieron de éste el mejor cumpleaños que he pasado en el Reino Unido y uno de los mejores de mi vida.

El primer problema fue invitar a la gente. En estos días casi todo se resuelve por el Facebook y así invité a casi todos. Kuvee y Darcy invitaron a los que no tienen cuenta en el sitio este. Nuria me ayudó con la reservación del restaurante (Tai Wu nuevamente) y peleándose con los buenos chinos para conseguir un mejor precio. Al final había 29 personas confirmadas, incluyéndome.

El viernes por la noche acababa de hablar con Nuria para cerrar la cuenta de la gente cuando recibo una llamada. Mi buen amigo Wei me preguntaba que si todavía estábamos ahí. “Sí”, le respondí, “todavía estoy en la Francia.” “¿Qué no era hoy tu fiesta?” “No, Wei. Es mañana.” “Ahhh.” Por algo es mi amigo el Wei.

Tras un viaje con algunos pormenores (primero nos dijeron que ya no había lugares en el avión y al final nos hicieron el upgrade a Bussiness Class) llegé a Hulme a eso de las 5 y media de la tarde. Medio desempaqué, descansé un rato, me preparé y salí con rumbo al restaurante. Por el camino Nuria me habló para darme el último update de la reservación: la había hecho a su nombre, así que era probable que a las personas que preguntaran por mí no les dieran razón. Afortunadamente cuando llegué al Tai Wu, la mayoría de la gente estaba afuera y estábamos listos para iniciar.

Después de algunas cancelaciones de última hora, el número total fue de 24 personas sentados en una mesa larga o, mejor dicho, en varias mesas cortas puestas una al lado de la otra. Tengo que admitirlo: estaba muy feliz de ver a casi todos mis amigos reunidos.

La variedad en la mesa fue de lo más interesante. Una amiga musulmana le explicaba a otra católica que el pato rostizado era sospechoso de no ser halal y mejor no se lo comía, mientras la segunda le decía que afortunadamente era sábado y no tenía que preocuparse de la restricción de vigilia durante la cuaresma. Una estudiante de medicina y un post-doc en procesamiento de imágenes platicaban alegremente sobre las aplicaciones de la tomografía en la ciencia média. Un kurdo iraní y uno iraquí platicaban sobre la situación en el Kurdistán del lado turco. Mientras tanto Kuvee me decía que era mejor que no abriera uno de los regalos que me dio, porque a lo mejor le parecía ofensivo a una de mis amigas (resultó ser una pluma de esas que, al voltearlas, revelan el cuerpo de la chica de curvas peligrosas que aparece enel barril.)

Ah, los regalos. Mis amigos se esforzaron mucho, mucho en verdad. Prepararon un “pergamino” usando un pliego de papel grueso, remojándolo en té y horneándolo. Luego lo doblaron a tamaño esquela y me escribieron felicitaciones en cada cara.  Fue un regalo que realmente me llegó. Los del trabajo me regalaron una licorera de acero inoxidable (sí, me vieron cara de borracho) y le mandaron grabar “Happy 30, Francisco”. También escribieron felicitaciones sobre una tarjeta y la ocurrencia del Profesor Morhi me hizo reír: “You’re now a matured scientist.”

No me espanta tener treinta, al contrario. Me siento muy feliz de haber podido llegar a esta edad. Me satisface mucho que los amigos que he hecho aquí me acompañaran para festejar y que hicieran de este cumpleaños algo verdaderamente memorable. Mi familia, mis amigos en México y algunos de acá que no pudieron ir estuvieron presentes a través del teléfono y el correo electrónico, pero su presencia física en esta celebración la hubieran convertido en la mejor fiesta de cumpleaños de mi, ahora treinteañera, vida.

Darth Tradd
Hulme
Manchester, UK

…pero tú has dejado el mejor vino para el final.

Éste ha sido un experimento mucho más relajado que los anteriores en los que he estado. Ahora sí que sólo vine a operar la máquina de fatiga y eso es lo que he hecho. La verdad es que es un equipo muy completo y confiable, pero el software que lo controla es horrible. No hay nada peor que un ingeniero escribiendo un manual, normalmente sacamos textos que sirven para explicarnos lo que ya sabemos y para confundir a los demás. Pero bueno, cuestión de probarle un poco, echar a perder un par de muestras y ya.

Además, en esta ocasión los tiempos de escaneo son mucho más largos y eso nos da tiempo de descansar. Tanto así que hace rato James (el doctor con el que vine a este experimento) y yo decidimos salir a cenar a Grenoble, en vez de quedarnos en el restaurante de aquí. Lo malo es que el frío apretaba y nos perdimos un poco por Grenoble. Finalmente encontramos el río y la zona del mismo en donde están todas las pizzerías. Entramos a la que nos pareció mejor y pedimos una pizza, un calzone y una botella de chianti.

El chianti obró maravillas. Comenzamos hablando de la comida rápida, cambiamos a los alimentos orgánicos, luego recordé los huevos de rancho que llegaban a la casa (de gallina contenta, decía mi abuelita) y, de ahí, pasamos al cambio climático y al emocionante tema de cuánto dióxido de carbono liberan los barcos cargueros al usar combustible tan pesado. Para cuando llegamos al café, estábamos resolviendo la crisis energética mundial, hablando de los tokamak, la energía nuclear más convencional y de cómo es urgente encontrar formas alternativas y ecológicas de producir energía.

Salimos y estaba comenzando a helar. “¿Soy yo o hace menos frío?”, le pregunté a James. “No, es el chianti.” “Ah, cierto”.

Con nuestro combustible ecológico impulsándonos, llegamos al sitio de taxis en menos de 10 minutos. Les aseguro que el frío ya no se sentía. Por el camino me fui acordando de la última vez que caminé por el centro de Grenoble en peores condiciones. No pude evitar una sonrisa.

Dios bendiga al vino. Esperen, ya lo hizo. Convirtió 600 litros de agua en vino en Caná, ¿no?

Darth Tradd
ESRF
Grenoble, Francia

PS: Se me olvidaba, el domingo es mi cumpleaños. Cumplo 30 años… Ni modo, se debe sentir más feo no llegar.  Luego les cuento que tal se puso la fiesta.

Stuck

Viene uno de buena gente a ayudar con otro experimento en la Francia y perdemos el vuelo de conexión por culpa de la niebla que envuelve a Amsterdam. Y por sólo 5 minutos.  ¿El próximo vuelo, señorita? Hasta las nueve de la noche, señor. ¡Pero apenas son las dos de la tarde! No se apure, le daremos cupones para que pueda comer y una tarjeta para que se comunique con quien lo esté esperando.

Y tras pasearme por casi todas las tiendas del aeropuerto de Amsterdam, incluyendo a las de lencería fina, decidí que lo mejor era comprar una hora y media de internet inalámbrico y ponerme al corriente con mis correos. Si todo sale bien estaré llegando a eso de la medianoche a Grenoble. Ni modo.

Darth Tradd
Schiphol Airport
Amsterdam, Holanda

No more Mr. Nice Guy 2

Estaba yo platicando alegremente con la Kuvee cuando se aparece un tipo que acaba de incorporarse al grupo, al que llamaremos Lino. Se le hizo bueno plantarse al lado de mí, interrumpiendo la conversación con mi amiga.

– Sí, ¿dime?
– Necesito información.
– Eso suena muy mafioso, ¿me viste cara de soplón?- contesté. También pensé en decirle que marcara al 040.
– Es del EBSD en el  Sirion.
– Ah, deja terminar de hablar con Kuvee y te atiendo.

(10 minutos después me despedí de Kuvee. En ese tiempo, Lino Portuno no hallaba qué hacer.)

– ‘ora sí. ¿Qué pulga te pica?
– Es que ya acomodé la muestra y no sé si le va a pegar a la cámara cuando la acerque.
– ¿La preparaste como te dije? ¿Pulida con sílica coloidal? ¿Le cortaste los lados para que tuviera más espacio?
– No…
God damn it, you twit! Bueno, entonces sí le va a pegar, seguramente.
– ¿Qué hago?
– Opino que le hables a tu asesor, yo la verdad no tengo tanta experiencia en el EBSD (y se está haciendo tarde para ir a ver el partido de Inglaterra.)
– ¿Pero es que qué hago? El EBSD está libre toda la noche y no sé cómo operarlo.
– Lamento decirte que yo tampoco, en particular el Sirion. Con la pena…

En otras condiciones le hubiera ayudado, pero en la forma de pedir está el dar. Además, va y me pregunta que cómo prepara las muestras. Le digo y no lo hace. ¿’tons pa’qué me pregunta?

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

No more Mr. Nice Guy

Parafraseando a Miguelito Pitti: “Es inútil, todos parecen darse cuenta espontáneamente que soy un buen tipo”. Siempre he sido, como se dice comúnmente, buena bestia. Eso me ha puesto en más de una ocasión en situaciones difíciles. De toda la gente con la que trabajo en materiales, sólo no me llevo con Barbas Negras. Eso no quiere decir que todos se lleven bien. Hay grupos, como en todos lados, pero yo me llevo bien con todos. Así que a veces voy a comer con algunos y me hablan mal de aquellos y los unos dicen de los otros y de las otras y de los hunos y la fregada. Nunca me he unido a la lapidación y siempre les digo, con cierto orgullo: Pues esos güeyes también son mis cuates. Jamás he tenido problemas como los que mencionan. O algo así, pero en inglés.

La gente tiende a buscarme para contarme sus penas porque, desgraciadamente, tengo cara de saber escuchar (cara de adobe, a lo mejor. Cara de pendejo, seguro). Hay un estacionamiento en el centro de Querétaro, en la calle de Vergara (no es albur, esa calle existe), a un lado del obispado, donde el tipo que cobraba aseguraba que yo era sacerdote porque tenía cara de serenidad.  Y claro, ¿por qué otra razón iba yo a estacionarme atrás del obispado? Obviamente las oficinas de gobierno y los negocios del centro valían madre. Me pregunto que pensarían si, como le pasa una amiga, viviera al lado de un congal. ¿Pensarían que soy un padrote? No creo, mi cara no me ayuda. Seguro pensarían que iba a ver si podía regresar al redil a algunas de las chicas. Vaya, incluso Mulan me dijo en su último correo (y en su inglés medio cortado): You are really nice guy.

Hacerse de una fama de buen tipo no es bueno para la salud. Un changuito al que conozco de una de las students conferences internas me habló el otro día y dijo que quería platicar. ‘ta güeno, pues, platicamos. Me quería contar sus planes de vida y preguntarme qué opinaba. Esa gente debería preguntarle a alguien que supiera al respecto, no a mí que tengo todavía qué decidir qué voy a hacer en este año. Como puede verse, me agarró un poco de malas.

– Me ofrecen trabajo en Shell, – dijo el changuito – y mi posible jefe me dice que puedo crecer en la compañía.
– No te engañes, – le dije con una mueca – en ninguna compañía vas a poder crecer más de tres puestos hacia arriba y eso en toda tu vida laboral, unos buenos 30 años. Eso es todavía más cierto en compañías como Shell, con un organigrama tan grande.
– Ehh.. Tienes razón, no lo había pensado.
– Piénsalo – le insistí. Vas a entrar como ingeniero de campo. No estás seriamente pensando en que vas a llegar a ser VP o CEO, ¿verdad?

Con la mirada perdida, el changuito afirmaba con su cabeza muy despacio.

– Tienes razón. Tienes razón.

Continué solucionándole la vida:

– Tienes que darte cuenta que, como ingenieros, nuestra única posibilidad de ser presidentes de una compañía es si la fundamos. En Shell podrás llegar a ser jefe de cuadrilla o jefe de operaciones en una plataforma si eres muy bueno, pero hasta ahí.

Volteó a verme, con la mirada todavía un poco extraviada.

– Tienes mucha razón.
– Pero eso no es necesariamente malo. ¿Qué quieres hacer de tu vida? Me dijiste que tienes ya algunos años con tu novia, ¿verdad? ¿Cuál es tu plan? Si quieres casarte y tener una familia, un trabajo así en Shell te dará lo suficiente para vivir. Considera que tomar un trabajo como estos te dará estabilidad. La estabilidad es importante, pero no olvides que ya no vas a crecer. Pero eso no es malo. Todo depende de hacia dónde quieras dirigirte. Piensa en un diagrama esfuerzo-deformación. Hay un punto de cedencia, un yielding point, donde la pendiente se acuesta. ¿Hasta donde quieres subir? Si sigues subiendo y subiendo, vas a fallar con fractura quebradiza, de golpe. Si te estabilizas demasiado pronto, nunca sabrás hasta donde pudiste haber llegado. Asi que te pregunto otra vez: ¿Qué quieres hacer con tu vida?

Me levanté para irme del pub y regresar a Materiales.

– Gracias, Francisco. Tu franqueza me ha ayudado mucho. You are a nice guy.

Hay cosas de las que no se puede escapar. Ya lo dijo el payaso príncipe del crimen príncipe de la canción en payaso: “Si uno no es lo que quiere, sino lo que puede ser.” ¿Quién soy yo para negar la sabiduría del mejor cantante etílico que ha dado México?

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

Hoy salió el sol

No había visto un día soleado desde que llegué. Es el primer día en que sale el sol y no llueve. Esa es una señal, sin duda alguna.

Las mediciones macroscópicas están cuadrando con las microscópicas. Las pruebas mecánicas con la difracción de rayos X. La correlación de imágenes con la textura. La pre-fluencia con la emisión acústica. Hay plasticidad donde, en teoría, no debería haberla, pero justo donde la sugerían los rayos X. Sí ahora pudiera explicar todo esto en un texto que tenga sentido, con gráficas fáciles de entender y con suficiente aportación fundamental…

Necesito un té. Mejor aún, una Franziskaner. Dorada y helada.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

Opdeit: Me hizo bien la Franziskaner, el jueves de pub y la buena plática con los amigos. Mañana trataré de ponerle orden a todas esas gráficas.

Maravilloso Vista, ¿verdad?

Hace un rato le decía a Moath que en este fin de año había adquirido una nueva laptop, la cual traía Windows Vista preinstalado.

– La verdad, – le dije – creo que Windows Vista no está tan mal. Tú sabes que no soy fanático de Microsoft, pero hasta donde lo he usado, Vista hace el trabajo sin mayores problemas.
– Yo he leído, – replicó – que Vista funciona bien para el uso diario, pero que a la hora de meterse en trabajo en serio, no da el ancho.
– Increíblemente, no tengo quejas todavía. Y tú sabes cómo me quejo de Windows y de tus queridas bloody macs.

Cabe aclarar que la nueva laptop (llamada dms3 por alguna razón) tiene un arranque doble: Vista y OpenSUSE Linux. Tengo años usando Ubuntu, pero esta versión de OpenSUSE está muy bien y la estamos probando. Ambos sistemas coexisten sin problemas y creo que a veces hasta se llevan bien.

Total, llegué a la casa en Hulme y me dispuse a llamar la casa en San Juan del Río usando Skype. Skype y su videoconferencia es una de las pocas razones por las que conservo Windows. Las otras razones tienen que ver con algunas conferencias y revistas que sólo tienen plantillas en Word para sus artículos.

Pero decía yo que entré a la partición de Windows y ¡en la madre!, no entra.

“Windows no puede arrancar porque el archivo c:WindowsSystem32winload32.exe no se encuentra o está corrupto. Intente reinstalar el sistema. Estado de error 0x000000e. Presione cualquier tecla para continuar”

Vi la pantalla negra con cierto hastío. Apenas ayer estaba usando esta madre alegremente y apenas hoy le estaba presumiendo a mi cuate que funcionaba bien. Y hoy sale esto.

Entro a Linux y encuentro que los datos en la partición de Windows ahí están, incluso el archivo que se dice corrupto, pero no prende. Trato de recordar que fue lo último que hice y lo último fue una llamada por Skype. Como la laptop es nueva, todavía no había establecido un punto de restauración y no consigo que arranque a pesar de cambiar/reparar/descargar/mentarle-la-madre y demás operaciones estándares al pinche archivo este. Búsqueda tras búsqueda en Google me repiten que debo tener acceso a una línea de comandos del disco de instalación de Windows y que una vez ahí trate de reparar el arranque.

Pero no tengo un disco de instalación de Windows, en estos días las computadoras vienen con discos de restauración que reformatean el disco duro entero y vuelven a estampar la imagen de fábrica. Pinches discos, ni siquiera me dan chance de jugar con una línea de comandos.

Me pongo a pensar en mis opciones y decido restaurar. Total, son sólo 256 MB de fotos los que no están respaldados. Cuestión de copiarlos desde la partición de Linux, restauramos y ya. Cortamos por lo sano. Si de por sí es un sistema inestable, no quiero dejarlo pior. Y sí, más de una hora después, la máquina ya funciona. Para desahogarme, abro Internet Explorer, accedo al blog y la chingadera no carga bien. Explorer ha terminado de cargar la página, pero con errores. No puedo escribir en WordPress. Unos minutos después ya tengo a la zorra de fuego a mi servicio y puedo contar esta pinche historia pinche. Eso es algo de lo que me dejó la lectura de El complot mongol. Un delicioso redescubrimiento del lenguaje soez.

¡Pinche Windows!

Darth Tradd
Hulme
Manchester, UK